Un poco en sintonía con el post del miércoles, hoy les traigo un pequeño T.O.C. que tengo hace un tiempo respecto de las prendas y accesorios que gusto de adquirir: casi las descarto inmediatamente si el logo de la marca es demasiado notorio.
Si ustedes son más o menos de mi edad (atravesando la mitad de los 36), recordarán que en la adolescencia, marcas como Motor Oil, Mango, Soviet, Uniform o Guess se destacaban entre nosotros gracias al logo. El caso emblemático es el de la chapita en los jeans Motor Oil (que no me odien las lectoras más jóvenes si no entienden de qué hablo). Estaba en uno de los bolsillos traseros y era casi como un trofeo conquistado por quien la lucía. Convengamos que la adolescencia como etapa es bastante extraña -en todo sentido- y eso de andar divulgando marcas cual catálogo no tiene razón de ser en nuestra adultez... ¿o me equivoco?
En el camino de pensar mi estilo bajo la frase de "menos es más", si me encuentro con una prenda o un accesorio que lleve un logo demasiado notorio, no hay forma de que lo adapte a mi vida. Creo que la sutileza de lo que nos viste también aplica a las etiquetas. ¿De qué sirve mostrar que llevamos tal o cual marca?, ¿acaso eso nos hace más sofisticados, con más dinero, con más estilo?
Escribo esto porque hoy me agarró un pequeñisimo (!) derrape compulsivo causado por la necesidad de una carterita negra que me llevó a comprar un morral que no estaba en mis planes y que luego, en esa estela de auto-regalos, terminé con mis compras en Portsaid tentada por un abrigo rosa que hice mío. Salieron 1000 cuotas y el pacto tácito de que con esto basta por un tiempo.
Buscando la carterita me fui a Blaqué porque varios modelos me habían gustado en su momento pero, al tenerlos frente a mí, me molestó lo notorio del logo. Imaginen: cartera negra, pequeñita y con logo dorado en primer plano. No queda muy bien, no? Pedí otros modelos y en todos se repetía la historia así que me fui rumbo a Prüne, marca que hace rato disimula bien su logo. Encontré ahí la forma de mi deseo agendado y de paso me llevé otra cartera, ideal para el día a día y con logo cuasi imperceptible.
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| Ambas son de cuero sintético. Este modelo costó $698. |
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| También viene en negro y cuesta $798 |
Con el tema de los logos y de mostrar la marca cual pauta publicitaria móvil, ¿de acuerdo o no? Ya saben cuál es mi opinión y un ejemplo concreto de esto es La Martina con camperas de cuero teñidas con el nombre de la marca.
Larga vida al aguinaldo, a las cuotas y a esos auto-regalos no esperados que nos sacan una sonrisa.
¡Buen fin de semana!
PD: si tienen cuenta de Twitter, les comento que este domingo estaré en el hotel Esplendor de Palermo, invitada por Escorihuela Gascón para twittear sobre la Red Carpet de los Martín Fierro en vivo. Entre brindis y brindis habrá un "Baldeando la vereda" en tiempo real. ¿Se suman? Me encuentran como @aninkatokos.