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Desiderata y su shop online: debut y despedida



¿Qué tendrá que ver este bollo de papel en el post del día? Pues bien, sirve para que se den una idea de cómo recibí mi compra en Desiderata, salvo que en lugar de un papel se trataba de una camisa blanca.
Vamos con el relato de la anécdota. El 1° de mayo me llegó por mail el aviso de que Desiderata tenía rebajas online y me tenté rápido ya que tenía en vistas una camisa cuya versión web resultaba atractiva. Una prenda que no resaltaba por su originalidad pero justamente buscaba un modelo tradicional y cómodo.

Camisa Net Low Buddy (actualmente a $888 por el Hot Sale. El precio original es $1480 y yo la pagué $1110).

Lo primero que pensé es que si al momento de retirarla me gustaba mucho, de seguro la iba a comprar en rojo y también en negro. A las que nos gusta la pilcha (!) sabemos bien que encontrar algo que nos resulta funcional implica sumarlo en otros colores, siempre y cuando el precio acompañe; es decir que Desiderata tenía una posible compra de dos prendas más siendo esto algo importante en una época de poca creatividad y precios tremendos.

Claramente a la marca no le interesa fidelizar clientes y es probable que manejen su estrategia de cada temporada obviando la planificación y tratando de vender lo más posible sin prestarle atención a aquello que hace que una marca sea una marca: el vinculo con las personas. Y les digo esto porque lo comprobé ayer, día en que retiré mi compra en la sucursal de Av. Santa Fe. 

Cuando la vendedora -muy atenta ella- trae mi pedido, de una bolsa transparente se desmaya una camisa hecha un bollo y llena de arrugas. "¿Es esta tu compra?", me dice, a lo que yo respondo que sí pero que eso es un acordeón (sic) y no iba a llevármelo así. ¡Por supuesto que esa NO debería ser mi compra! En la actualidad, la experiencia online tiene que ser tan buena o aún mejor que la experiencia en la tienda física. A nivel internacional, las marcas están buscando que el shop online supere a la compra in situ y la tienda, en un futuro no muy lejano, obrará de espacio de exposición de las prendas que luego el consumidor comprará desde la web. 

¿Quieren que les sume un par de frutillas a la torta? La primera de ellas viene en forma de mancha ya que la camisa en cuestión tenía una parte amarillenta en la zona de los botones (y las vendedoras me dieron la razón... ¡menos mal!). La segunda nace gracias a la gran idea de la cajera de invitarme a que vaya a otra sucursal para que busque una nueva camisa ("parece que en Unicenter la tienen"). Ante mi negativa, con buen tino me propuso preguntar ella y mandarla a pedir. 

Yo contaba con poco tiempo y en ese momento con pocas pulgas por lo que finalmente acepté llevarme la bendita camisa en color negro y un talle menos. Al llegar a casa me la probé y comprobé que se trataba de un trapo infame que como mucho debería costar $300. Una lágrima.

Ni en la web se ve linda :(

He perdido $1100 pero gané la certeza de que jamás volveré a comprar en Desiderata, ni online ni en local. Que quede este post como testigo de mis palabras (?). Espero que nunca les pase el recibir una compra como si se tratara de un descarte, manchas incluidas. Nunca me había pasado algo así y realmente quedé sorprendida e indignada con la situación. ¿Cuál es el servicio post venta que pretenden tener si nuestro primer contacto con la compra es una vergüenza?

Hablando de experiencias online, por suerte existen marcas que son la otra cara de la moneda. Un poco antes de realizar esta compra olvidable, me tenté con una carterita de Jackie Smith. Andaba buscando un modelo pequeño, en negro, que funcionara como comodín en salidas que requerían estar un poco más arreglada de lo normal. La que tenía era monona pero de cuero sintético y el uso le dejó secuelas por lo que mi idea era invertir y no pichulear. Así fue que encontré la cartera Agatha y en un rapto de amor propio en la oficina, hice unos clicks y la compré. 

Agatha by Jackie Smith ($4590)

En la web te invitan a que pases a buscarla por un local o que pongas día y franja horaria para que sin cargo te la lleven a tu casa. Elegí la segunda modalidad y un par de días después me llamaron desde la marca para avisarme que podían llevármela antes así que quedamos que sería un jueves a las 11 de la mañana. 

Ese día, cerca de la hora pautada, me llamaron de la empresa de taxis para decirme que en minutos llegaría mi cartera y así fue. Les parecerá una pavada pero la puntualidad en la entrega de pedidos es un bien en escasez por lo que yo ya estaba contenta. La cartera no sólo llegó en su bolsa sino también en la típica caja de Jackie Smith con moño y tarjeta de presentación. A partir de ese momento me transformé en cliente.

Es probable que ustedes me digan que se trata de una marca cara y que estos detalles tienen que estar cuidados. Es cierto, no lo niego, pero volviendo a Desiderata yo les pregunto si acaso será tan difícil hacer una buena presentación del producto; que aún tratándose de una marca de consumo masivo, teniendo en cuenta todos los procesos que hacen a la entrega del producto, quizás podrían destacarse entre su competencia y sumar clientes en lugar de esporádicos consumidores.

¿Ustedes qué experiencias tienen con las compras online? Ojalá ninguna se parezca a la mía con la triste camisa ya que eso nos haría perder la confianza que tanto costó (y cuesta) tener en el shopping online en Argentina.

¡Buena jornada a pleno otoño!

Semana de zapatos: la compra no deseada

¿Alguna vez les pasó que tuvieron que comprarse un par de zapatos de forma inesperada, para solucionar algún tipo de inconveniente? Esto me ha pasado pero terminé muy contenta con mi compra, algo que no sentí hace unas semanas cuando gasté casi $1000 por unas panchas.

Los pongo en situación: un día nublado que prometía tormenta al llegar la noche, salí de casa con unos mocasines cuya suela no es antideslizante. Llegué a mi cita en el centro y cuando me dispongo a ir a la oficina, la lluvia se hace presente. Logro subirme al colectivo pero al momento de bajar, caminar era absolutamente imposible: tratar de avanzar con zapatos que se resbalan es una odisea. Veo que frente a mi hay un Clona y aunque sabía que haciendo un par de calles más la oferta de zapatos era mayor, realmente no podía caminar y ya me imaginaba cayendo en plena Av. Santa Fe. 

¿Qué pasó en el local? Nada me gustaba. Es notable como bajó la calidad de la propuesta de la marca y para peor los precios son un delirio. Estaba enojada conmigo misma por tener que comprar ahí y no poder elegir algo mejor. Finalmente, y con el vendedor no entendiendo por qué iba a comprar algo que decía que no quería, me llevé unas panchas a $960 con una suela de goma a prueba de tormentas. Como estaba de pésimo humor, cuando me dijeron que podía financiar la compra en 12 cuotas no lo dudé y así lo hice: ¡que la inflación pague mis panchas!



Salí del local, cruce Av. Callao y frente a mi brillaba un local marca pelito con panchas a $400 mucho más lindas que las que acababa de comprar. Ni les cuento lo malhumorada que estaba.

Ahora el nuevo par de Clona está durmiendo el sueño eterno porque no encuentro cómo usarlas ya que no me identifico con ese tipo de calzado. Resultado: la peor compra del año y no por el modelo en sí sino porque me salieron carísimas.

¿Alguna anécdota similar para que no me sienta sola en este chasco?
¡Hagamos catarsis virtual!

"Cualquier cosita preguntáme" o cómo no comprar en un local (¡y huir!)



Creo que no hay nada más exasperante que una vendedora densa. Comprendo que la premisa es vender así como también asesorar al cliente pero todo tiene un límite, al menos para mi. Nunca me había pasado el sentirme atosigada por una vendedora y menos aún cuando, al cambiar de local de una misma marca, la situación vuelve a ocurrir. Lo peor de todo es que no logro entender cómo no se monitorea el estilo de venta de cada local ya que la ausencia de ello repercute no sólo en perder una venta sino en que la persona salga corriendo con ganas de nunca más volver.

Hace dos semanas me escapé un ratito de la oficina para aprovechar el Super Miércoles Aninka y ver lo nuevo de Blaqué. El local de Av. Santa Fe 2309 era el más cercano así que salí apurada, billetera en mano y la idea clara de comprarme esta mochila. El plan era simple y veloz: entraba, buscaba la mochila, observaba sus detalles y me iba. Pues bien, al llegar a destino una de las vendedoras se avalanzó sobre mi: "¡Bienvenida! Lo que necesites, no dudes en consultarme". Hasta ahí fue correcta hasta que comenzó a seguirme por el local. "¿Sabías que hoy hay descuento con Santander Río? Y también 3 cuotas sin interés". Al responder que estaba enterada, continuó: "¿buscabas algo en especial?". Justo encontré la mochila en cuestión y cuando la tomo entre mis manos, escucho: "viene en otros colores, ¿querés ver otros colores?". Le respondo que no, ya con cara de pocos amigos, y mientras trato de mirar lo que pensaba comprar, vuelve a hablarme: "¡esa mochila es hermosa! La podés usar un montón porque combina con todo". 

¿Resultado? Dejé la mochila, saludé y me fui, más que nada por la mezcla de atosigamiento y poco tiempo para estar ahí.


El martes pasado repito experiencia. Recibí el aviso de que Blaqué tenía 35% de descuento y no sólo seguía con ganas de tener esa mochila sino que además necesitaba comprarle un regalo a una amiga así que la ecuación era perfecta. Por las dudas, para no vivir lo de la última vez, cambié de local y me fui al Abasto. Ahora contaba con más tiempo y tenía muchas ganas de hacerme/hacer regalos.
Esto fue lo que paso:

Vendedora: "Bienvenida! Preguntáme si necesitás algo. Hoy hay 35% de descuento con Santander Río... ¿tenés la tarjeta?".

Aninka: "Sí, lo sabía. Gracias".

Vendedora (siguiéndome): "Hay cosas muy lindas de la nueva colección. ¿Qué buscabas?".

Aninka: "Sigo mirando, te aviso si necesito algo".

Vendedora (literalmente al lado mío): "Esa cartera viene en negro también y hay otros modelos en ese color".

Aninka: ...

Vendedora (pegadita a mi hombro): "¡De verdad decíme si necesitás algo, eh!".

Aninka: ...

Seguí paseando por el local y juro que no quería levantar nada porque sabía que ella aparecería desde adentro de la cartera para decirme algo. Di dos vueltas completas y cuando finalmente me decidí a comprar porque estaba harta de girar, escucho: "¿vas a elegir esa? ¡Me encanta! Es re linda".

¿Resultado? Me fui, crucé a Levi's y me regalé un jean. 


Con todo esto, además de hacerle una crítica a la marca, quiero reflexionar sobre las vendedoras. ¿Notarán cuándo es el momento de dejar de perseguir al potencial cliente?, ¿acaso las marcas las reclutan de esa forma pensando que así venderán?
La verdad es que no intento hacerlas quedar mal porque es su trabajo y quizás al ser tantas en un mismo local, la diferencia la hace la comisión; pero honestamente no hay nada más repelente que una persona encima hablando sin que se lo pidan.

¿Qué me dicen al respecto?
¿Alguna experiencia para compartir?

¡Besos, carteras y descuentos!

Compras beauty: una de cal y otra de arena.

Las mujeres amamos comprar productos de belleza. Creo que hablo por todas si digo que cada vez que vamos a Farmacity por una caja de aspirinas terminamos pagando más de $100 por llevar muchas otras cosas y hasta quizás salimos de este bendito templo de la belleza low cost sin comprar aquello que nos motivó a ir en un principio ("¿qué es lo que me olvidé de traer? ¡Claro! ¡las aspirinas!").
Si el sueldo está depositado también es cierto que no dudamos en hacernos un regalo que exceda nuestro normal presupuesto y así vamos a alguna cadena de perfumerías para probar todo lo que abarque el rostro: labiales, máscaras de pestañas, rubor, tonalizador, sombras y hasta un glitter muy sábado a la noche que probablemente nunca usemos pero, ya que estamos ahí, es imposible de dejar pasar.

Esta situación me sucede casi todos los meses aunque, luego de mi viaje a Miami, reduje un poco las compras de productos de belleza porque arrasé en Sephora y renové mi stock de maquillaje. Pero más allá de eso, hay dos productos que siempre estoy probando porque no logro dar con el indicado. El mes pasado me encontré con la peor versión de uno de ellos y con lo mejor que probé respecto del otro.

¡Quema! ¡Quema!



No, no se trata de una película de terror ni de Freddy Krueger saliendo vivo de una caldera. En este afán de testear cada una de las toallitas demaquillantes disponibles en el mercado, encontré la propuesta de Qsoft a la que decidí darle una chance simplemente porque la marca me resultaba ignota. 
El resultado fue fatal: estas toallitas no sólo están empapadas (si las agitás como abanicándote, saltan gotas para todos lados) sino que parece que les tiraron alcohol de quemar porque los ojos se irritan y arden. Nefasto.

Aún no logro encontrar una buena toallita demaquillante... ¿y ustedes?


Como una segunda piel


Muchas veces me habían recomendado que pruebe la base de Clinique pero por alguna razón que desconozco (supongo que la culpa es del packaging que me resulta algo antiguo), no me parecía atractiva la idea de hacerlo. Así es como han pasado por mi rostro marcas como Dior, Lancôme y Maybelline y si bien cada una de ellas hacía un buen aporte a la causa de salir decente de casa, ninguna lograba conquistarme en su totalidad.
Antes de viajar a Miami me decidí a invertir en la base de Clinique que ven en la foto (y se trata de inversión porque cuesta alrededor de $350) y realmente me encantó. El único punto en contra es que no tiene aplicador -al igual que Fit Me de Maybelline- pero luego de eso, esta base se siente como una segunda piel. No hace falta mucho producto para lograr unificar el tono del rostro y a pesar de que es pequeña su presentación, cumple con aguantar más de un mes en nuestro tocador. 
Ni lenta ni perezosa, en mi paso por Sephora me la traje de nuevo a casa pagando la mitad de lo que vale acá. El consejo es doble: tienen que probarla y si viajan, compren otra por más que en casa todavía les quede.

¿Ustedes que base usan?

Como ven, una de cal y otra de arena, así es en las compras como en la vida. 
¿Cuáles son sus últimos chascos o buenas sorpresas?

Nada que ver con nada pero mientras les escribo estoy escuchando a Jazzy Mel y es tan aparato además de retro que tengo que compartir el video con ustedes. 
¡Buen jueves a pleno sol! ☼




PD: Recuerden que seguimos de sorteo por un par de plataformas de JOW. ¡Click acá para participar!


Mega chasco beauty



Era toda una promesa. Los nuevos colores de los esmaltes de Revlon para esta temporada sumados al plus de un acabado con brillitos y perfume, se perfilaban como el complemento perfecto para nuestro look. 
Así es como aproveché un paseo por Falabella de la calle Florida y me dejé tentar por este rosa shocking: el número 305 o "Sublime Strawberry".

Me saqué el que llevaba hacía más de una semana (un rojo clásico de la marca "Thuya", totalmente desconocida para mi pero que por $20 me dio muy buen resultado), puse dos capas del nuevo esmalte en mis uñas y voilà, ¡nació el chasco!



¿Por qué es el peor chasco beauty del año? Porque me salió $41 y estos detalles que ven en la foto aparecieron a la media hora de haber aplicado las dos capas del producto. Es más, esto pasó en el trayecto de la casa de mi Mamá hasta mi casa en auto así que ni lavé los platos, ni arañé los árboles ni mucho menos lijé paredes.
La bronca es tremenda ya que las fotos no captan en su totalidad lo horrible que queda este esmalte en las uñas; se veían como si me hubiese puesto tempera. encima. Un espanto.

No tengo más que decir salvo que los esmaltes Scented Parfumé de Revlon son un chasco en su totalidad. No gasten los $41 y mejor vayan a una sucursal de "Las Margaritas" para comprar el esmalte Thuya que sale la mitad y dura una semana.

¿Conocían este esmalte de Revlon?, ¿les ha traído problemas éste u otro esmalte?
No soy de hablar de esmaltes en el blog (siempre uso los mismos) pero quería compartir con ustedes esta experiencia así no se llevan un mega chasco beauty como me pasó a mi.

Mañana recibiremos al viernes hablando nuevamente de productos beauty -pero con buenas noticias- así que los espero por acá ☼
¡Feliz jornada feliz!

Beauty fail

Encontrar la base perfecta es una travesía que muchas mujeres recorremos por varios años de nuestras vidas. Ya sea que nos guste el maquillaje simple y natural o seamos fanáticas de salir a puro glamour cada día, nuestro rostro necesita de una base que unifique el tono de la piel y la deje lo más natural posible. No se ustedes pero yo no puedo salir de casa sin maquillarme: el cansancio y el sol han dejado leves marcas que no gusto de mostrar ni en el almacén de la esquina. Si el tiempo no acompaña uso base, corrector de ojeras, un poco de tonalizador y máscara de pestañas. En cambio, de tener un largo rato para prepararme al combo anterior le sumo polvo volátil, rubor, sombras, delineador y un toque de brillo en los labios. De cualquiera de las dos formas, la base nunca falta.
Mi compulsión por las compras no me permite parar de probar distintas marcas; además, es bueno cambiar de vez en cuando porque podemos encontrarnos con una gran sorpresa. Habiendo usado productos accesibles y otros no tanto, cuando se me terminó la última base que estaba usando decidí ir por una nueva y desconocida.

A fines de enero de este año me dejé tentar por Diorskin Nude, de Dior. El precio va de la mano de todos los productos de su rango: cerca de $350. Con bombos y platillos, la vendedora de la perfumería me presentó a esta base que se fue conmigo a casa con la promesa de hacer milagros. 


Primer día de uso. Expectativas al 100%. Rostro limpio y listo para deslumbrar. 
Me coloco la base, me miro al espejo y, nefasta sorpresa, el acabado en mi piel es horrible. Todos los poros a la vista, como géisers a punto de estallar, y un dejo polvoriento que parecía enduído esperando ser lijado.
Así, como si nada, estaba ante la presencia del primer chasco del año.

Muy lindo tu packaging pero eso sólo no me basta.
¿Qué se podía hacer? Nada, sólo usarla hasta que se termine esperando que eso fuera en un par de meses, como el resto de las bases de su tipo. Pero la vida te da sorpresas contínuamente y este bello envase se encontró vacío esta semana. Si bien le di al aplicador varias veces intentando que algo más salga de adentro, la leve tos salpicando algo de producto no alcanzó a cubrir mi rostro. 
Juro con una mano en el corazón que otras bases similares, usándolas todos los días en moderada aplicación, me han durado hasta dos meses. Y ni hablar del resultado final sobre mi piel que no cumple con las promesas que el producto reza.

Ahora estoy desde cero nuevamente y tengo ganas de probar la base Teint Miracle de Lancôme que jamás pasó por mi rostro, ni siquiera en forma de muestra.

¿Acaso no es divina Julia Roberts?

Buscando información en la web de la marca, esta base se presenta como el resultado de 10 años de investigación y 7 patentes depositadas (¡suena super científico!). Además me gustó que venga en 18 tonos atento a que los colores de la piel varían considerablemente.
¿Han usado esta base?

Mañana mismo parto a comprarla porque, como antes les decía, no puedo andar sin base por la vida (pecado beauty) así que pronto les tendré una reseña de la misma.

Hoy es el último día a puro BAFWeek. Adelanto que me ha gustado mucho lo que vi en esta semana y creo que tendremos un otoño/invierno lúdico, colorido y feliz. Aunque esta última cualidad dependa de nosotros, propongo que la pongamos de moda: sonreir nos hace bien y nos hace más bellas ;)

Les deseo un alegre fin de semana, ojalá a puro sol pre-otoñal ♥

Chasco Reloaded: Prüne ataca de nuevo

Tengo media falta, lo sé. Llegué tarde a este post pero al menos la que supo ser la odisea por el BlackBerry tuvo un final feliz: este mediodía me reencontré con mi teléfono reparado y una sorpresiva excelente atención por parte del Servicio Técnico de Movistar. Pensé que me iban a dar todas las vueltas del mundo y que tendría que pagar un recargo por cualquier cosa, pero no: el servicio fue rápido, eficiente y ameno. Lo dejé ayer cerca de las 18 hs. y a partir de las 11 hs. de hoy ya lo podía retirar. Como mi batería estaba casi sin carga, tuvieron la amabilidad de regalarme un cargador para que le de vida a mi BB ya en la oficina. Cuando las cosas se hacen bien vale la pena compartirlo, ¿no les parece? Y justamente a la par de esto también es importante difundir aquello que sale mal y no tiene intención de mejorar.

Luego de mi divorcio total con Prüne (ver acá), no pensé que podíamos retomar la relación hasta que una bellísima cartera naranja contrató nuevo abogado y logró que lleguemos a la mediación. Fue el color lo que hizo que me decidiera y a pesar de sus $640 de valor, me la llevé a casa.


Desde Twitter (@aninkatokos, por si les interesa) expresé mi alegría por retomar el vínculo con esta marca y, claro está, lo que esperaba es que durara por al menos un día.

15 de Noviembre por la noche: "Una segunda oportunidad en color naranja. Veremos qué sale..." (vía Twitter).

A continuación del tweet anterior, esa misma noche: "El color no sale muy bien con la cámara del BB pero así te das una idea" (en respuesta a @laspamelasblog vía Twitter).
Por la mañana del 16 de Noviembre, lista para salir de casa rumbo al evento de Tous, me pongo la cartera en el hombro, saludo a Mini sin siquiera agacharme -es decir, no hice movimientos bruscos como salto en garrocha o lanzamiento de disco- y escucho el ruído de algo que se cae al piso, como cuando se nos sale un botón. Super apurada y atrasada, no presto atención, cierro la puerta de casa, bajo la escalera, paro un taxi, digo la dirección y noto que una de las correas de mi cartera se soltó. Increíble pero real lo que se había caído en casa era el soporte de una tuerca y sin siquiera tener 24 horas de uso, mi cartera ya estaba para mandar a reparar. ¿La bronca? ¡Infinita!

Foto del día 16 de Noviembre ya en la oficina y con los sesos despidiendo humo a más no poder.

Esa misma tarde me voy a Prüne de Av. Santa Fé y como era Super Miércoles Mujer, el local estaba repleto de potenciales (estafadas) compradoras. La chica me atiende bien y me dice: "si, si, esto es común. Me la dejás y en 15 días vuelve del taller". Perdón, ¿15 días? Perdón x 2: ¿esto es común? Retruco con mi mejor sonrisa: "pero es una cartera de $640... ¿cómo puede ser común?", a lo que la chica me dijo que no sabía y que si quería podía llevarme otra. La única que quedaba era la de exhibición y antes de cambiarla por la que ya tenía me puse a revisar las endemoniadas tuercas. Se imaginan, no? Un poco de manoseo y una de las piezas ya se estaba soltando: ¡pa-pe-lón!
Al mostrarle esto a la vendedora volvió a decirme que todas venían así pero que me quede tranqui que "en el taller te ajustan bien todas las tuercas" y no tendría más problemas.
Me pregunto: si compro una cartera por más de $500, y de esta temporada, ¡¿no sería ideal que usen piezas que duren?! Realmente es una estafa y me da verguenza ajena. Por supuesto que no pienso volver a comprar jamás en Prüne y lo mínimo sería recibir una disculpa y no la frase: "esto pasa siempre".

Como yapa para que la bronca alcance niveles siderales, el mismo 16 de Noviembre me encuentro con mi Mamá quien me muestra cómo se le despegó la correa de una bandolera que se compró EN PRUNE hace menos de dos meses.





Bueno amigos, ¿qué me dicen? Este sí que es un chasco con todas las letras y además, bastante caro para cualquier billetera.

Espero que tengan un muy buen fin de semana y nos vemos online a partir del lunes (aunque sea feriado sale post).

Buen relax!!

Llegó ASOS pero...



Luego de una noche de arrebato compulsivo en el que sacié mis ganas de compras haciendo shopping virtual en ASOS, el 4 de Noviembre recibí en casa el ansiado pedido. Para mi alegría, sólo tardó un día más del estipulado por la web y aunque Mr. Postman tocó el timbre bien temprano a la mañana, parecía que nada iba a arruinar este feliz encuentro.



Me pareció extraño que la caja en cuestión estuviera cerrada con un ínfimo pedazo de cinta adhesiva que abarcaba sólo la mitad de la abertura. "Estos de ASOS son bastante confianzudos", pensé. "Con una cinta tan débil como esta cualquiera puede abrir el paquete".


Mi pedido "original" era de cuatro productos: unos anteojos nerdy (Mr. Tie los odió pero los usé todo el viernes), una camisa/vestido, un par de aros y un broche de moño. Adentro un listado citaba esas cuatro cosas pero sólo me encontré con dos: los anteojos y la camisa/vestido.



¿Qué fue lo que pasó? Las manos mágicas anduvieron revisando mi pedido y se llevaron un recuerdo. ¿Será posible que no se pueda recibir algo tal cual uno lo pidió?, ¿es necesario andar robando y manoseando lo ajeno?
No sé si fue la Aduana, el correo o alguien que se topó con la caja en algún momento de su viaje hacia mi. Sea como sea, es una verguenza.

Sacando mi enojo, les cuento que amé los anteojos pero no tanto la camisa/vestido. Si bien es mi talle, puesta se ve algo aseñorada y aún no se me ocurre cómo tunearla (!).

Sé que varios de ustedes han pedido a ASOS en este tiempo. ¿Cuál fue su última compra via web? 
¿Llegó todo bien?, ¿les gustó lo que pidieron cuando lo tuvieron entre sus manos?

Mañana nos leemos nuevamente con el resultado del sorteo de Adidas (tienen todo el día de hoy para participar: click acá) y con una nueva marca de carteras que busca fusionar lo que necesitamos día a día con el estilo que nos caracteriza.

Abrazos virtuales!

Chascos

Como tantas veces, lo prometido es deuda. Vengo amagando con este post hace varios días y finalmente llegó: el tema del día son los chascos en indumentaria. ¿Cuántas veces compramos algo que nos resultó de mala calidad? Y lo que es peor: ¿cuántas de esas veces la marca era de renombre y nuestros pesos y/o cuotas se fueron con aquella inolvidable compra? A mi me ha pasado en mayor o menor medida y justamente en base a ello el post de hoy les presenta el TOP 3 de los chascos que he vivido. Vamos a ir desde el menos terrible hasta el "nuevo innombrable" y abro el juego para que ustedes compartan acá sus propias experiencias ya sea con marcas a las que decidieron ignorar eternamente o con aquellas que metieron la pata pero tienen una segunda oportunidad.

Empecemos!

Puesto Nº 3: Complot y sus calzas rayadas

Las rayas verticales me gustan hace rato (ver acá) y cuando Complot decidió ponerlas en leggings supe que mis piernas merecían marearse verticalmente. El precio me sorprendió: cerca de $250. Una suma importante para unas calzas pero no me importó nada y VISA en mano me llevé mi par en dos cuotas. La lycra es exquisita porque se siente suave y sostiene bien lo que tiene que estar sostenido (ustedes me entienden). Aunque son un poco largas para mi gusto no les ví otra contra y las estrené feliz de la vida el día que me fuí a visitar a Saten Ramona, ¿se recuerdan? Al llegar a casa luego de haber tenido puestas las calzas unas 7 horas me encuentro con un tremendo agujero en la costura de la entrepierna.

En el medio está mi ojo :O
Si observan el resto de la costura podrán ver que no se ve muy resistente que digamos. Ya había leído en otros blogs que esto podía pasar pero no pensé que fuera así. Hilo y aguja en mano zurcí (!) el agujero y ahora están listas para seguir usándose. Como no es terrible lo que pasó, seguiré entrando a Complot y compraré si algo me gusta. Sólo me molesta que habiendo pagado más de $200 unas calzas al primer uso ya tengan un problema.
En el post de hoy de Natu Arenas pueden encontrar una versión de estas calzas a mejor precio pero de algodón (click acá).


Puesto Nº 2: Desiderata y la estampa que desaparece

Desiderata es una marca a la que aprecio. Fueron por demás amables con el blog al concederme la oportunidad de hacerle una entrevista a Carolina Rosales (Jefe de Producto) y poner ropa a mi disponibilidad para vestirme durante el Fashion Lab de la Universidad de Palermo. No obstante todo esto, no puedo dejar pasar el chasco que me llevé al comprar, a principio de año, unas leggings en liquidación. Sentí que era una excelente adquisición porque me las llevé a $60 -en el local de Unicenter- y me resultaron super originales.
Las usé por primera vez en un evento (ver acá) y luego de un par de lavados la estampa empezó a despedirse de la tela.


La foto tiene cero edición: como la ven es como se ve en la realidad. La primera corresponde a la entrepierna y la segunda a la rodilla. No sólo la tela tiene las horribles "bolitas" o "borlas" sino que además se ve desgastado el algodón y ni hablar de los tonos grisáceos que la estampa adquirió. Por más que quiera no la puedo usar más: me da verguenza salir con algo que se ve tan ajado.

El veredicto es "ni". Sé que a las calzas de Desiderata las tengo que mirar dos veces antes de comprarlas. Con el resto de la ropa no tengo objeciones.


Puesto Nº1: Prüne, olvídate de mí

Unos años atrás era mega fan de Prüne. Me parecía super sofisticado y los diseños de carteras me conquistaban cada vez que entraba a un local. Claro que tampoco tenía mucha experiencia en marcas de carteras por lo que, evidentemente, mi Universo era limitado.
A fin del año pasado estaba super obsesionada con una cartera en color "langosta" (acá pueden ver una similar en diseño) y aproveché una Gift Card de $300 que mi Mamá me regaló para ir directo a mi sueño marroquinero. La belleza en cuestión me costó $600 y a los pocos días de uso empezó a perder las tuercas que enganchaban las placas en las puntas de las correas.


Estuve muy floja en no pasar a quejarme pero me dejé estar y el resto de las placas (cuatro en total) se siguieron soltando con el correr de los días. Fuí al zapatero para que me los arregle pero me dijo que no tenía las tuercas y bla bla bla. ¿Qué hice? La gran "lo atamos con alambre": una horquilla, algo de hilo y cara de póker. Se ve horrendo y a partir de esto es que decidí nunca más comprar una cartera de Prüne. Para mi total alegría, el encantador Mr. Tie me abrió las puertas del mundo Lazaro y ahora es ahí donde deposito mis deseos de carteras.
Es un hecho que Prüne y yo nos divorciamos con papeles firmados y todo.

¿Qué me cuentan de estos chascos?
¿Tienen los propios?

Me voy volando a la oficina: se me hizo tardísimo. Agradezco la cantidad de visitas del día de ayer: record total con más de 1400 ♥
¡¡Nos leemos a la tardecita!!