¿Alguna vez les pasó que tuvieron que comprarse un par de zapatos de forma inesperada, para solucionar algún tipo de inconveniente? Esto me ha pasado pero terminé muy contenta con mi compra, algo que no sentí hace unas semanas cuando gasté casi $1000 por unas panchas.
Los pongo en situación: un día nublado que prometía tormenta al llegar la noche, salí de casa con unos mocasines cuya suela no es antideslizante. Llegué a mi cita en el centro y cuando me dispongo a ir a la oficina, la lluvia se hace presente. Logro subirme al colectivo pero al momento de bajar, caminar era absolutamente imposible: tratar de avanzar con zapatos que se resbalan es una odisea. Veo que frente a mi hay un Clona y aunque sabía que haciendo un par de calles más la oferta de zapatos era mayor, realmente no podía caminar y ya me imaginaba cayendo en plena Av. Santa Fe.
¿Qué pasó en el local? Nada me gustaba. Es notable como bajó la calidad de la propuesta de la marca y para peor los precios son un delirio. Estaba enojada conmigo misma por tener que comprar ahí y no poder elegir algo mejor. Finalmente, y con el vendedor no entendiendo por qué iba a comprar algo que decía que no quería, me llevé unas panchas a $960 con una suela de goma a prueba de tormentas. Como estaba de pésimo humor, cuando me dijeron que podía financiar la compra en 12 cuotas no lo dudé y así lo hice: ¡que la inflación pague mis panchas!
Salí del local, cruce Av. Callao y frente a mi brillaba un local marca pelito con panchas a $400 mucho más lindas que las que acababa de comprar. Ni les cuento lo malhumorada que estaba.
Ahora el nuevo par de Clona está durmiendo el sueño eterno porque no encuentro cómo usarlas ya que no me identifico con ese tipo de calzado. Resultado: la peor compra del año y no por el modelo en sí sino porque me salieron carísimas.
¿Alguna anécdota similar para que no me sienta sola en este chasco?
¡Hagamos catarsis virtual!






