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Carteras de verano y looks para lucirlas



La semana pasada fue la presentación de colección de Peter Kent en su local sobre la esquina de Libertad y Arenales. No pude asistir y por ello hice lo que suelo hacer en estos casos: pauto cita otro día y paso a conocer de cerca la propuesta de temporada, cámara en mano y con la tranquilidad de saberme sola en el local. En los eventos todo es más vertiginoso por cuanto charlás con gente, estás pendiente de tomar algo rico y quizás cuando le querés sacar foto a algo que te gustó, hay dos personas haciendo lo mismo en ese momento. 

¿Con qué me encontré ayer? Muchos modelos de siempre están reversionados con los colores de esta época del año o con detalles originales y de edición limitada. Lo que más me gusta de la marca, y lo hablaba ayer en el local, es que sus carteras no son ostentosas y podés andar tranquila en el subte con una modelo casual que de primeras pasa desapercibido pero en detalle es una joyita única que vive en nuestro guardarropa.


El clásico baulito Amsterdam con una manija de edición limitada





Y precisamente en esa idea de poder usarlas en el día a día, pensé el post de hoy como una guía de looks para combinar carteras de este estilo sin que nos cueste demasiado pensar qué prendas sumar. De partida, a mi juicio, si la cartera se lleva todas las miradas entonces lo mejor es que el resto del look acompañe de forma sobria, no compitiendo por el estrellato. Esto es válido tanto para el día como para la noche aunque si arriesgan al "mas es más" tienen rienda suelta para jugar con su estilo y descubrirse. Alguna vez pasé por esto y gracias a ello supe qué no quería usar nunca más (o cómo no combinar algo). Me recuerdo en esa época y no entiendo por qué salía así a la calle... ¡y eso que no era adolescente!
En fin, ya sabemos que en moda siempre estamos sujetos a un prueba y error aunque muchas veces podemos darle una segunda chance a algo que rechazamos años atrás.

Para comenzar con los looks a partir de algunas de las carteras de Peter Kent, voy directo a un conjunto lucido en persona por @tendenciera, días atrás en la Semana de la Moda de París y luego del desfile de Dior (¡suspiremos por esa experiencia!).

El sobre París en París. Matilde lo luce en un evento diurno con vestido de lino de DM, chaqueta negra de cuero y sandalias.

Primer plano para el sobre París


El resto de los conjuntos los armé con Polyvore, web ideal para construir looks, sumar ideas, inventar collages (recomendadísima). Elegí carteras de colores vivos y algunos clásicos eternos y las prendas son todos hits de temporada: el jean Oxford, el pantalón Culotte y el vestido camisero. 

¡Hola fin de semana!
Nada más cómodo que un jean que nos quede bien, calzado que no moleste, camisa y saco (en este caso elegí un impermeable). La cartera puede ir en la mano o al hombro y su manija con piedras aporta una cuota extra de accesorios.

¡Hola día laboral!
Adoro este tipo de pantalón ya que permite que destaquemos la cintura usando prendas cortas o entalladas en la parte superior. Tengo uno de hace mil años que compré en Zara cuando aún este estilo no estaba de moda. Hoy los pueden encontrar por todos lados.
Se suman unos mocasines y dos modelos de cartera para elegir: una que combine con la gama de todo el conjunto o, por el contrario, otra que desentone y sume un nuevo color al look.

¡Hola salida con amigas!
Ya sea con tacos altos o bajos, los vestidos camiseros apuestan a ser LA prenda del verano: son cómodos, livianos y versátiles ya que cuando el clima apunte al Otoño, podemos usarlos con jeans ajustados y botinetas.
En este caso las carteras acompañan la idea de Primavera/Verano con colores claros y detalles a la vista.

La colección también se nutre de zapatos y accesorios. Entre mis preferidos se encuentra un cinturón tipo lazo que se ajusta cómo más nos guste. Nuevamente apelo a los looks de @tendenciera en viaje para mostrarles este complemento.

¡Cinturón directo a wishlist!

Y un poco más de lo que vi ayer:






Ya sea con estas carteras o con otras, espero que los looks armados les ayuden a elegir qué usar cuando las ideas desaparecen de la cabeza. Así estoy yo en este momento: tengo la tarde ocupada y no se me ocurre qué ponerme. Nos suele pasar, no?

¡Feliz mitad de la semana! Ojalá que el sol no se vaya ☼

Luciendo mis Peter Kent


Como parte de las acciones que trabajamos en conjunto con @blocdemoda y @tendenciera, tuvimos el agrado de sumar a Peter Kent a nuestra vida como compañera de viajes y vivencias. Así es como Lorena llevó de paseo varias carteras de la marca a su cobertura de NYFWM (la semana de la moda masculina en New York) y Matilde seguirá pasos similares en unos días cuando parta a Europa. Si me siguen en redes sociales sabrán que Peter Kent se acomodó en mi valija con destino a Aruba y Bogotá y tomó la forma de dos carteras, un par de anteojos de sol con marco de madera y un fichero para llevar pasaporte y documentación de viaje.

No es novedad que soy una enamorada de las carteras y durante mi vida las he tenido en varias formas, colores y tendencias. Actualmente, y con esta experiencia de uso a cuestas, no elijo una cartera al azar sino que busco aquel modelo que realmente me identifique, que me sea útil en más de una ocasión y que por sobre todo destaque entre el resto. Las mujeres somos observadoras de carteras: siempre las estamos mirando en otras mujeres, en negocios y en la web; y llega un momento en la vida en que decidimos invertir bien en piezas que realmente admiramos (algo que también repetimos al elegir zapatos, joyas y sastrería). 

Les comento un ejemplo poco relacionado en su objeto pero sí en el caso en sí: solía comprar zapatos de forma desmedida y una vez, en una Feria de las Naciones, compré 7 pares de ballerinas. Estaban $100 (hace unos 4 años) y claro, a ese precio tenía que tener muchas. ¿Qué pasó? Eran incómodas, se deformaban rápido y algunas se rompían. Gracias a eso aprendí que es mejor comprar un par único y de calidad que varios descartables.

Los Anteojos NY de Peter Kent supieron reflejar lo mejor de mis vacaciones en Aruba
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Los modelos Madrid y Lyon integran hace un tiempo mi familia de carteras. La primera tiene la particularidad de que el bolsillo delantero se hace sobre por lo que tenemos dos piezas en una. Además viene en varias combinaciones por lo que es difícil no encontrar la que es perfecta para nosotras. El baúl Lyon es ideal para el día a día porque su cuero es blando y cómodo. Lo uso muy seguido en la semana como bandolera ya que soporta con estilo el viaje en subte.

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Anoche subí esta foto aprovechando que el miércoles cené con las chicas en el Champagne Bar del hotel Alvear.
Imaginen que ese contexto era el lugar ideal para sacarle una y mil fotos... ¡una exquisitez!

De paseo por la húmeda y musical Bogotá

Captada en plena acción en la presentación de la Feria de Vinos Orgánicos

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Rumbo a la oficina el lunes pasado

Recién vuelta de las vacaciones y esperando el subte

En pleno romance con Aruba, sus playas y su descanso visual. ¡Qué ganas de volver!

A pesar de que queda claro de que esta es una acción laboral, no falto a la verdad si le proclamo amor a estas carteras y cuando las invito a que planifiquen su próxima compra entre las opciones que ofrece la marca. Recuerdo que cuando fui a retirar mis productos, entró un chico al local y le dijo a la vendedora: "Necesito ayuda. Le quiero regalar una cartera a mi esposa que es fan de esta marca pero no sé cual elegir". ¡Obvio que lo amé sin conocerlo por ese gesto tan tierno! Con esta anécdota les hago guiños varios para que sugieran regalo a sus parejas ;)


Peter Kent SS16

Peter Kent SS16 ♥

Peter Kent SS16

Espero que les haya gustado este post tanto como a mi. ¿Tienen alguna PK en su haber?

¡Feliz fin de semana! Esperemos que no llueva que mañana hacemos asado en la terraza de casa. ¡Crucemos dedos! ☼

Un viaje entre la playa y la ciudad

Aruba de día y Bogotá de noche

Nunca me molesta la vuelta a casa luego de las vacaciones. Quizás es porque las disfruto en demasía y no me queda nada pendiente; quizás es porque me gusta mi hogar; o quizás sea porque extraño mucho a Mini, mi gatita. De cualquier forma me alegra estar nuevamente acá, dentro de mi rutina (la cual amo y odio en igual intensidad durante el año) y rodeada de todo lo que la conforma.
Estuve de vacaciones por 17 días y les juro que sintieron como un año. Mi cabeza logró desenchufarse de la agenda mental aunque me cuerpo no descansó del todo porque siempre estábamos haciendo algo, aún cuando parecía que no.



El sábado 1° de agosto partimos hacia Aruba. Llegamos a Ezeiza a las 5 AM y el vuelo salió a las 8.30 de la mañana. La noche anterior casi no dormí porque el taxi pasaba a las 4 AM y teníamos miedo de que no sonara el despertador (esas cosas que nunca pasan pero que la primera vez puede ser cuando menos lo esperás). Luego de unas 5 horas de vuelo llegamos a Bogotá y allí esperamos una hora para tomar otro avión rumbo a nuestra amada isla caribeña. Entre pitos y flautas (!) aterrizamos en el hotel cerca de las 19 hs. ¿Mi estado mental/corporal? ¡Nulo! Me picaban los ojos como a los chicos cuando tienen sueño, estaba cansada de ir y venir por los aeropuertos y tenía el pelo como pasado por un baño de aceite. Eso sí: estaba feliz :D

Recién llegados a la isla y con ganas de zambullirme... en la cama!

En Aruba estuvimos 10 noches más una de yapa gracias a que el día que teníamos que irnos a Bogotá, un radar del aeropuerto no funcionaba y el avión decidió no salir. Nos mandaron a un hotel perdido que tenía el mar como a 8 cuadras y ahí sí que me puse de mal humor. Olvidable aunque una buena anécdota para recordar y reír.

En la bien apodada "isla feliz" hicimos lo que necesitábamos: relax, playa y sol. Aunque no parezca a veces ese ritmo cansa y les cuento las razones. Por algún extraño mandato del destino, nuestro reloj biológico nos levantaba a las 8 de la mañana, algo que no solemos hacer cuando el plan se trata de descansar. A las 10 nos íbamos a desayunar y al ratito, día por medio, partíamos al gimnasio del hotel. Casi dos horas después volvíamos a la habitación para bañarnos y desde ahí, sin escalas, a la playa. Un rato de sol y mucho más tiempo dentro del mar acumulaban unas 3 horas entre la arena, el agua y las reposeras. Después de eso, directo a la ducha otra vez y como la costumbre local es cenar a partir de las 18 horas, a eso de las 20 ya estábamos buscando restaurante (si vas a eso de las 23 horas, ¡suerte!). Al volver al hotel nos desplomábamos sobre la cama y no llegábamos despiertos a la medianoche salvo alguna que otra excepción. 
Igualmente me quedo con este ritmo mil veces antes que la combinación de subte/colectivo/gente/oficina/teléfonos/más subte/más colectivo.

Tragos al cenar y tragos en la playa. No se asusten: casi no les ponen alcohol así que es como un jugo divertido ;)

La vista desde nuestra habitación y desde el balcón

Nos fuimos de excursión a una mini isla llamada De Palm. Las gaviotas casi que patoteaban a la gente para que les dieran comida. Eran muy graciosas de observar.
Olvídense del peinado en Aruba: el clima de la isla siempre presenta humedad y no había forma de que mis rulos quedaran domados por más de 5 minutos. 

Una de las tantas vistas que tenía desde la reposera

Así se veía cuando estaba tomando sol

¡Qué rápido se va el bronceado! Ya casi no se nos nota.

Los atardeceres en Aruba son preciosos. En pocos minutos el sol se escoden tras el mar. Hermoso recuerdo ♥

Salió algo movida y estamos un poco brillosos pero me encanta esta foto

Además de los días haciendo fiaca en la playa, hicimos una excursión que no tuvo desperdicio: paseamos en submarino. No recuerdo cuánto se sumergió pero en un momento tocamos suelo bajo el mar y la experiencia fue más que original. Recomendado!

♫ Bajo el mar ♪  ♫ Bajo el mar ♪

¿Qué tener en cuenta en Aruba?
  • Todo está en dólares. Comidas y excursiones no son baratas.
  • La cena comienza a las 17.30 hs. y se extiende hasta las 22.30 hs. 
  • Lo mismo pasa con el ambiente "party time". A las 20 hs. se ve a mucha gente vestida como para arrasar con las pistas de baile y se escucha música por todos lados. Dan las 23 y parece que esa gente y esa música se hicieron humo. La excepción es el sábado que el toque de queda (!) es a las 2 AM.
  • Lo mejor es quedarse en los hoteles de la zona de Palm Beach ya que allí se concentra toda la movida de la isla y además estos hoteles cuentan con salida directa al mar.
  • Si tienen rulos como yo o detestan el frizz, es imperativo que se vayan de acá con un buen shock de keratina. Me llevé de paseo al secador de pelo porque no me servía ni por la humedad ni por la corriente eléctrica (es 110 V).
  • La ropa debe ser liviana y cómoda. No necesitan de ningún tipo de abrigo.

La segunda escala del viaje nos llevó a Bogotá donde el plan era completamente distinto al anterior. Diego estaba invitado a participar de las Jornadas de Derecho Penal de la Universidad del Externado y los días transcurrieron entre ponencias de abogados (zzzz!), la exposición de Diego (¡morí de amor!), almuerzo con profesores de la Universidad y poco turismo porque el tiempo escaseaba. Lo mejor de este destino es que en Bogotá viven amigos nuestros y pudimos pasar lindos momentos con ellos pero en lo que respecta a conocer la ciudad, no puedo jactarme de ello.

Llegamos un miércoles a la tarde/noche y el jueves a la mañana le tocaba hablar a Diego. En la foto estamos en la Universidad listos para escuchar al dueño de mis suspiros.
¿Y mi look? Sabiendo que tendría que andar de "civil" unos días, armé básicos de media estación y acompañé con cartera protagonista (es el modelo Madrid de Peter Kent).

Awwww ♥

El restaurante de la Universidad del Externado tiene una vista impagable de la ciudad de Bogotá

Día 2 de Jornadas de Derecho Penal y nos escapamos un rato para visitar el Museo del Oro que quedaba bastante cerca. En el camino me topé con esta encantadora entrada que quedó retratada en una foto junto a una de mis nuevas adquisiciones: el tapado (Basement).

Gracias a sus recomendaciones antes de viajar, el Museo de Oro formaba parte de la agenda y es una visita que sí o sí hay que hacer. Me sorprendió lo bien puesto que estaba además de la cantidad de oro que lo integra.


Poco tiempo tuvimos de salir juntos a pasear pero aprovechamos cada minuto que nos encontró de la mano. Acá estamos terminando de almorzar en un restaurante de la fabulosa Zona Rosa de Bogotá.

Y hablando de recomendaciones, la mayoría de ustedes hizo hincapié en que visitara Andrés Carne de Res, un restaurante típico de Colombia. Cumplí con los consejos y fuimos a Andrés D.C. que es parte de la cadena y es alucinante. Son 5 pisos en la Zona T donde el color, la música y la buena onda se percibe en cada metro cuadrado. Brindamos con dos botellas de Aguardiente, comimos riquísimo y bailamos sin parar. En un momento se arma la rumba -el baile- y cada mesa tiene a disposición unos bolsones para que metan sus pertenencias. Se cierra con candado y el número del bolsón está en un collar largo en forma de corazón que uno de los comensales se cuelga. Luego, cuando te querés ir, preguntás por tu bolsón y te traen todo. ¡Maravilloso!

¡Qué bien la pasamos!

El retorno a casa comenzó el domingo 16 al mediodía. A las 15 hs. tomamos un vuelo a Lima donde esperamos unas 3 horas por el otro vuelo. En el interín recorrimos el aeropuerto, compramos Pisco, tomamos tragos y comimos ceviche y sushi. Ya que estábamos tantas horas valía la pena darse algunos gustos, no? 
Cerca de las 22 horas embarcamos hacia Buenos Aires y el vuelo fue HORROROSO. Tanto se movió que no sirvieron nada durante el viaje y las azafatas iban sentadas. Con el cambio de horario pisamos Ezeiza a las 4 de la mañana del lunes. Agotador y movidito.


¿Qué tener en cuenta en Bogotá?
  • La altura se nota. La ciudad se encuentra a más de 2600 mts. sobre el nivel del mar y por momentos falta el aire o te agotás demasiado rápido. Para nosotros esto fue muy evidente los días que estuvimos en la Universidad ya que está arriba de un cerro y todas las calles son en subida o bajada.
  • Los precios están a la mitad que acá así que nos conviene.
  • Hay un tema con los taxis y la inseguridad. Parece que si elegís taxis chicos y manejados por jóvenes, estás seguro. Se usan muchísimo las aplicaciones de celular para pedir un taxi y cada auto parece el sueño de un fan de la tecnología ya que cuentan con dos o tres pantallas (según la cantidad de aplicaciones que maneje el chofer), GPS y hasta mini televisor para ver a Romeo Santos cantar. Nota al pie: amé la musicalidad de los colombianos. Además de que son amables y cordiales, en todos lados suena bachata, vallenato o merengue y eso energiza a aquellos que no estamos acostumbrados.
  • No se pierdan de probar las yucas, el tostón (es una masa hecha de banana y va con queso arriba, tipo una pizza), el Aguardiente (super anisado) y la variedad de frutas.
  • Las mejores zonas son la Rosa, la T y la G. El resto de la ciudad es parecido a una mezcla de Av. Warnes (la parte de los repuestos de autos) y Colegiales con algunos espacios tipo Belgrano R.

Imagino que luego de este extenso resumen querrán saber qué pasó con las compras. Las hubo y muy buenas pero todo eso lo dejo para el viernes así nos enfocamos directamente sobre los shoppings, las marcas y los precios.

¡Un placer volver a leernos!