Si algo me gusta luego de las Fiestas es que mis amigos y mis compañeros de trabajo me cuenten dónde la pasaron, cómo la pasaron y qué les regalaron. Es como que me meto en cada una de esas historias navideñas y me lleno de la buena onda de los festejos de aquellos que me rodean.
Por mi parte debo decir que viví la Nochebuena dentro de una burbuja de cristal y por suerte se me dio así porque en la calle hacían un millón de grados y además los cortes de luz amenazaban con hacer una visita a mi casa. Fue así como a las 15 hs. del 24, Mr. Tie y yo hicimos check in en el hotel Sofitel de la calle Arroyo, una belleza arquitectónica que nació en 1928.
Al momento de ingresar ya nos sentimos totalmente fuera de la realidad. Desde la recepción se admira la calidad del hotel donde todos los detalles están pensados y nada queda librado al azar cuando del disfrute del huesped se trata.
En la habitación que nos alojaría por una noche encontramos esos detalles que antes les comentaba. El baño estaba provisto de productos L'Occitane tanto para el cuerpo como para el cabello. En los placards encontramos pantuflas, batas, una colchoneta para hacer yoga, paragüas, kit de hilo + aguja + botones y elementos para el lustre de zapatos.
Dos botellas de agua Evian y un Trumpeter Malbec nos daban la bienvenida por lo que, luego de revisar cada rincón de nuestra habitación, pedimos el almuerzo y brindamos por esta original Nochebuena.
Como el tiempo apremiaba, antes de la cena de Nochebuena decidimos relajarnos un rato y para ello nos fuimos a disfrutar de la pileta y del sauna. Nada como entregarse al relax unas horas antes de brindar por la Navidad, ¿no les parece? En mi rutina de Fiestas de toda la vida, el momento antes de la cena de Nochebuena siempre se caracterizó por estar corriendo en casa para ultimar detalles antes de partir a la casa de algún familiar. Esta vez la historia fue distinta y nos regalamos unas micro vacaciones en pareja.
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| Fotos de Instagram durante esos días. La primera es recién llegada al hotel y la segunda es amaneciendo el 25. |
La cena nos convocó a las 20.30 hs. en el restaurante Le Sud, un clásico de la gastronomía francesa. Se los recomiendo si se quieren dar un gusto en alguna ocasión especial: el servicio es perfecto y el menú, un manjar. Comimos una entrada de pavo ahumado, otra de centolla, merluza negra con carpaccio de pulpo como principal y un postre de avellanas y chocolate amargo. Acompañamos la cena con espumantes y tintos de Rutini y tremendas sonrisas de felicidad.
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| Más fotos de Instagram, esta vez en plena cena. |
La noche terminó con un Papá Noel repartiendo regalos a los pequeños (ufa! Yo también quería!) y despertamos el 25 con un hermoso recuerdo de las Fiestas.
A las 12 hs. y después de desayunar en Le Sud, volvimos a casa para darle besos a la pequeña Mini que seguro pasó la Nochebuena abajo de la cama asustada por los fuegos artificiales. Nos recibió a puro mimo ♥
El look de la noche se complementó con dos regalos de esta Navidad: uno de mi parte hacia mi (!) y otro de Mr. Tie. Ambos llevan la firma de Dior y se trata de la paleta de edición limitada Grand Bal y de mi perfume favorito, Hypnotic Poison.
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| Tengo varios perfumes pero este es mi favorito eterno. |
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| El look completo luego de la cena de Nochebuena. |
| Pasé la prueba y pude sostenerme en los 12 cms. de estos zapatos de Le Loup. |
¿Y ustedes cómo pasaron las Fiestas?, ¿qué les regalaron? En mi caso, además del perfume recibí un MP3 que andaba necesitando con urgencia, el último libro de Murakami ("Baila, baila, baila") y una genialidad total para la notebook: un almohadoncito con base para rígida para apoyar la compu y que no me moleste en el regazo. Regalos útiles y necesarios, de eso se trata.
Espero que les haya gustado mi crónica navideña. Nos leemos el viernes con el último post de 2012 :)
¡Besos de colores!












