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| Sangría: mi nuevo trago favorito |
Un nuevo capítulo de mi último viaje se hace presente hoy y la segunda escala es Madrid, ciudad que me enamoró tanto por sus callecitas, su cielo amplio, el ritmo de la gente y sus constantes brindis entre tapas.
Fueron 5 días alojando en plena Gran Via, una de las arterias principales de la ciudad. Sepan que una de las ventajas que tiene Madrid es que nada está demasiado lejos y caminando se puede llegar a todos los lugares de interés turístico.
El clima fue mucho más benévolo que en Londres y si bien por la noche estaba más fresco, el resto del día era cuasi primaveral por lo que aprovechamos para disfrutar del paisaje en cada esquina; porque, precisamente, el encanto de Madrid es que cuenta con edificios tan bellos que donde sea que miremos encontramos una postal.
Un paseo imperdible es el parque El Retiro. Además de ser muy grande, este pulmón de ciudad cuenta con un lago, museos, el Palacio de Cristal (una estructura de vidrio que recibe luz por doquier) e innumerables caminos arbolados. Ideal para relajar, recibir besos entre flores o simplemente dejarse envolver por la naturaleza.
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| Pleno descanso en un banco del parque. Aún recuerdo lo que veían mis ojos y el canto de los pajaritos ♥ |
Como les decía, estuvimos alojados en plena Gran Vía, específicamente en el Hotel Atlántico que no sólo tiene una excelente ubicación (a pasos del subte y del mítico edificio Schweppes) sino que contaba con una espectacular terraza para tomar un trago o comer algo. La vista era preciosa.
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| Nuestro hotel le aportaba luz a la Gran Vía |
En materia gastronómica Madrid es una fiesta. Las tapas merecen aplausos varios y no tienen nada que ver con las que se ofrecen acá. Allá se trata de tostaditas con distintas cosas arriba: pescado, mariscos, papas, fiambres... todo muy fresco y sabroso. Los precios son accesibles y se acompaña con vino tinto, la fabulosa Sangría o cerveza. El disfrute está a la orden del día.
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| Fabada, un plato típico de la cocina española |
Si de comer bien se trata, otro sitio que no pueden dejar de conocer es el Mercado de San Miguel. En su interior se alojan múltiples espacios gourmet, con tapas, mariscos, fiambres y quesos y lo que se hace es ir comiendo en cuanto puesto podamos. El vino se vende por copa y por botella y también encuentran variedad de cervezas y sangrías. Yo me empaché con un plato de ostras, marisco que me fascina, y comí "de parada" con una copa de champagne.
Sobre la noche madrilense, el horario extendido es a partir del viernes y la movida nocturna puede durar hasta el amanecer. Dos de nuestras noches fueron memorables. Para el viernes nos armamos un plan muy local: salir de tapas. Así es como fuimos a tres lugares distintos y en cada uno de ellos comimos algo distinto maridando con vinos y tragos. Como gustamos del ambiente en general, entramos a dos boliches y bailamos hasta que los pies pidieron descanso.
La noche del sábado era la última en esta fantástica ciudad y por eso decidimos cerrar el viaje con broche de oro. Gracias a Noe, una lectora del blog, conocimos Platea Madrid, un multiespacio gastronómico que supo ser un cine pero ahora cuenta con 6000 metros cuadrados de restaurantes, bares y espacios de ocio. A mitad de la noche se desarrolla un show de baile en el escenario que hace que todos los presentes se relajen aún más. Super recomendado!
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| La tercera planta de Platea es un bar absolutamente único. La foto no le hace justicia. |
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| Mi trago venía en una bolsa ♥ |
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| Algo del show en vivo |
Fui feliz en Madrid. Estaba muy cansada por haber caminado tanto pero volvería sin dudar y empezaría desde ahí para recorrer otras ciudades de España ya que me sentí a gusto con su gente y con su cultura. Ya veremos qué nos depara un próximo viaje; por ahora, me sigo metiendo en mis recuerdos para estar de a ratos por las calles de esta bella ciudad.
¡Nos leemos el viernes, amigos!





























