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Detalles que salvan

En junio de este año hice un post sobre algo que me parecía una pavada pero que me salvaba a la hora de vestirme. Se trataba de usar camisas sólo por el cuello al que lucía como accesorio, sin que se viera el resto de la prenda. De esta forma pude ponerme camisas de verano -cuyo cuello amaba- u otras que no me quedan tan bien a la vista pero son hermosas: sweater encima y problema solucionado. Como les digo, no descubrí la pólvora pero a veces pequeños detalles nos resuelven el dilema del "qué me pongo".

El ejemplo que traigo ahora fue un antes y un después. Sí, así de exagerado pero también así de simple. El miércoles tenía un evento de esos que en su dress code avisan "cocktail" y te revolucionan todo el placard. Es la etiqueta que más me molesta ya que salgo de casa al mediodía y tengo que estar pipi cucú en la oficina hasta el momento en que parto al convite. Y eso me incomoda porque, aunque no ando de joggineta, me gusta ir a trabajar cómoda: ni tacos ni cartera colgada al brazo.
Como ya les había contado acá, me pasó lo mismo que ese día: di vuelta todo lo que tenía en casa. Para variar apunté al color salvador que es el negro pero tenía ganas de usar un pantalón de vestir que me compré hace un tiempo en Zara. Me lo puse, lo combiné con una de mis camisas preferidas, agarré mi abrigo comodín y cuando me empecé a probar zapatos ninguno quedaba bien ya que el largo del pantalón es de esos que parecen hechos para ser usados con mocasines de taco o como uniforme de empresa de seguros.

Antes de volverme loca, me probé 5 pantalones más pero el negro quedaba divino con la camisa por dentro y un cinturón a la vista. ¿Qué hago? Y acá viene la iluminación (?): lo arremango.

Con @blocdemoda no nos resistimos al espejo



No es un cambio de paradigma pero les aseguro que ese pantalón cobró vida nueva al ser arremangado. Todas las opciones que suelo ver en la web están con tacos y quedan divinos así, pero yo no renuncié a estar cómoda así que le sumé mocasines.

Pantalones casuales y también de vestir: todos cambian si los arremangamos.

No es el mismo pantalón pero miren cómo luce el primero y cómo el segundo. Así me quedaba a mí antes de arremangarlo: ¡menos 1000!

Soy fan del pantalón tobillero. A los jeans suelo mandarlos a cortar hasta la altura del tobillo y si no, los arremango. El problema está en invierno ya que ponerme medias de nylon queda horrible y es por eso que suelo salir con los pies al descubierto.

Este pantalón de Zara es la comodidad hecha prenda; su cintura es elástica y ya venía arremangado de fábrica. 

Salirse un poco de lo habitual es siempre una buena opción, ¿no creen?

Ya les decía al principio: puede sonar a pavada. Igualmente, gracias a este cambio, podré usar ese pantalón negro con todos los zapatos que se me ocurran.

Amigos, ¡buen fin de semana! Es largo aunque lluvioso y frío. Seguro encontraremos más de una forma de disfrutarlo. 
¡Besos y abrazos!