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Evento de tarde... ¿qué me pongo?

Cuando me invitan a un evento formal que arranca a las 18.30 horas, mi mente se nubla por completo. Pensar en algo para el mediodía o para la noche es simple: sabemos qué es lo que hay que evitar en ambos casos (por ejemplo, para el día no da que nos presentemos con vestido de cocktail, stilettos y maquillaje sobrecargado; en la noche descartamos zapatillas urbanas con jeans y remerón). Pero para la tarde, ¿en qué categoría nos tenemos que poner? Sumémosle al asunto que se trata de una ocasión formal y tenemos un problema de grandes proporciones. Bueno, al menos yo lo tengo que no me sé dar mucha maña en estos temas. 

"¿Las ballerinas quedan descolgadas? ¡Justo las lindas las tengo sin lustrar!"
"El abrigo negro me quedaría perfecto pero al clima se le ocurrió hacerse el primaveral"
"Si delineo mis ojos ahora para cuando llegue la tarde voy a ser un mapache"

Todas estas cosas me pasan y aunque los eventos en cuestión terminan siendo fabulosos, les juro que sufro la previa frente al espejo y el placard. 
Pensando que quizás no sea la única que transite por estos momentos escandalosos de indecisión (!), hoy pretendo darles -y darme- algunos tips a tener en cuenta . Precisamente hace unas semanas tuve dos eventos de estas características y ambos fueron en hoteles de lujo, lugares preciosos para recorrer y disfrutar pero también espacios que parecieran mirarnos con el dedo indicador (más aún si la inseguridad nos atacó antes de salir de casa).

Para arrancar vamos a recorrer mis recuerdos. De primeras los invito a meterse en lo que fue la visita al hotel Alvear donde me esperaba una cena con sushi y tragos en el Champagne Bar. Jamás había recorrido los pasillos del hotel y es sublime. Esperaba que de algún lado aparezca Mirtha Legrand saludando a la gente y subiendo a una habitación pero lo cierto es que no me crucé con ninguna personalidad distinguida. 




¿Y qué me puse? Siempre trato de ser fiel a mi misma: me niego rotundamente a estar incómoda, incorporar ropa que nunca uso o creerme un personaje que no soy. En este caso recurrí a uno de los comodines ideales de cualquier mujer: el vestido.

Medias opacas y mocasines bicolor. Acompañé con abrigo negro y cartera color suela. Nada demasiado rebuscado sino más bien un look básico y versátil (si son más de tacos fácilmente los pueden adaptar a este equipo). Como accesorios un único anillo protagonista y aros que se pierden entre el pelo.



El segundo evento que me convocó a un hotel fue la semana pasada y la cita se desarrolló en La Vinoteca del Palacio Duhau. Se trataba de una degustación de vinos y quesos con la presencia del orfebre Marcelo Toledo quien, en el espacio de arte del hotel donde tiene vitrinas con sus creaciones, nos mostró cómo tallaba un diseño en una botella de Catena Zapata. Un privilegio.

"Alguien que me diga su nombre así lo tallo en esta botella". Ni lenta ni perezosa dije el mío y aquí el resultado. Entre que el vino me encanta y que estaba mi nombre en esa botella, no podía estar más feliz con la experiencia.

Así lucía la mesa de degustación. La foto es gentileza de AURUM.

Probamos dos cepas de Catena Zapata (cabernet sauvignon y cabernet franc) en dos tipos de copas: de cristal y de plata. Maridamos con los distintos quesos de todo el país que tiene el Palacio Duhau en su cava especial.

La frutilla de la torta fue el regalo que cada uno de los invitados nos llevamos: una botella de pinot noir (cepa favorita!) con nuestras iniciales talladas por Marcelo Toledo. 

¿Y qué me puse? Era uno de esos días en los que sentís que nada te queda bien y cuando eso me pasa voy directo a otro de los comodines femeninos por excelencia: el pantalón negro. Lo combiné con camisa de seda y abrigo, todo en negro, y busqué acentuar detalles como zapatos y cartera para no estar demasiado engamada.

Marcelo Toledo es encantador. Se puso a charlar con nosotras sobre cómo sacarle provecho a Twitter y sobre las aplicaciones que descargaba pero que no entendía; también nos preguntó sobre nuestros blogs y nuestras vidas. Pudiendo estar arriba de la estrella que ha cosechado (ha hecho trabajos para Robert De Niro y también llamó la atención del New York TImes) era uno más de los invitados.
La foto es gentileza de AURUM.

Ballerinas amarillas y cartera con estampa de hojas, flores e insectos.

En conclusión, el vestido y el pantalón negro son los favoritos cuando dudamos qué ponernos. Claro está que podemos tener pantalones de otros colores -o estampados- y para que nos resulté fácil la tarea de combinarlos, no deben faltar las camisas y los blazers. Probablemente no estoy diciendo nada nuevo pero les juro que cuando miraba el caos de ropa sobre mi cama ideando formas de vestirme, me sentí aliviada al recordar al querido pantalón negro y al siempre bienvenido vestido que con medias opacas queda perfecto.

¿Algunos tips para sumar en este post? 
Hablando sobre cómo vestirnos para determinada ocasión, miro por mi ventana a la lluvia liviana que no cesa y me gustaría poder salir vestida con un overall. Primavera, ¿vas a venir?

¡Besos muchos!

PD: les agradezco de corazón los comentarios amorosos que me dejaron en el post del lunes. ¡Hasta una canción incluyeron! ♥