El sábado pasado tuve la oportunidad de salir publicada en el suplemento Sábado del diario La Nación, dando mi opinión respecto a las marcas que no son originales en sus propuestas. La nota versa alrededor de una fan page en Facebook que se llama "Marcas que copian" y que deja en evidencia, en forma de foto, el original de otro país y la copia local. Esta "denuncia virtual" no es nueva para mí: hace años que leo el blog Diez Pasarelas que entre otras cosas tiene una sección que se encarga de mostrar las llamadas inspiraciones de nuestros diseñadores.
Más allá de quién exponga la cuestión, al responder el tópico de la nota me di cuenta que mi opinión al respecto es bastante simple y la decisión de si juzgar o aplaudir realmente la toma mi bolsillo.
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| Un recorte de la nota en el Suplemento Sábado. Pueden leerla completa haciendo click acá. |
Estimo que la mayoría estará de acuerdo en que si la copia viene de un original inalcanzable y llega a nosotros con un precio promedio, no protestaremos; en cambio, si nuestro diseñador local se "inspira" en una prenda de una marca low cost y vende su versión mucho, muchísimo más caro que la original, entonces pondremos el grito en el cielo. ¿Me equivoco?
Pero descartando el tema de los precios, ¿qué pensamos de las copias?, ¿nos da igual o nos molesta? Lo cierto es que muchas cosas de diseño independiente/original son bastante imponibles: el concepto de la pasarela queda idéntico en los percheros y se pretende que vayamos por la calle con vestidos sin forma y de telas poco amigables con el cuerpo.
¿Por qué el diseño local en general no piensa en la mujer ready to wear, en esa que tiene comodines en su placard y que busca comodidad y estilo? Ignoro si es demasiado complicado o simplemente llegan a la conclusión que para destacar hay que salirse de los clásicos básicos.
Dejo abierta la puerta para el debate. Me gustaría leer sus opiniones.
Pero descartando el tema de los precios, ¿qué pensamos de las copias?, ¿nos da igual o nos molesta? Lo cierto es que muchas cosas de diseño independiente/original son bastante imponibles: el concepto de la pasarela queda idéntico en los percheros y se pretende que vayamos por la calle con vestidos sin forma y de telas poco amigables con el cuerpo.
¿Por qué el diseño local en general no piensa en la mujer ready to wear, en esa que tiene comodines en su placard y que busca comodidad y estilo? Ignoro si es demasiado complicado o simplemente llegan a la conclusión que para destacar hay que salirse de los clásicos básicos.
Dejo abierta la puerta para el debate. Me gustaría leer sus opiniones.
¡Buena jornada! Ignoremos a la humedad con nuestra mejor sonrisa ;)


