Cuando era adolescente, a partir de los 12 años, me enamoré por completo de Clark Kent, el alter ego de Superman que en ese momento estaba protagonizado por el siempre apuesto Christopher Reeve. Y ojo, no amaba al hombre de acero con capa colorada: yo estaba encantada por el periodista de saco y anteojos. Precisamente eran sus anteojos lo que más me gustaba y luego de clavarlo en mi retina (y en mi corazón de teen), sentencié que quería un novio con anteojos. Así fue como me derretía cada vez que un chico con anteojos aparecía en mi vida porque esos ojos enmarcados le proporcionaban cierto halo de misterio y a mi me resultaba por demás atractivo.
Tuve un par de noviecitos que cumplieron el requisito y cuando me hice mayor y mi vista se deterioró gracias al constante uso de la compu, fui feliz al poder elegir un par de anteojos para mi.
Actualmente su uso trasciende la necesidad real de incorporarlos a nuestras vidas por problemas en la visión: está de moda que vistamos la mirada con cristales sin aumento y juguemos con nuestro estilo. Precisamente es el aspecto lúdico el que se destaca en esta tendencia y me sumo a ella si dudarlo porque me gusta adoptar varias facetas. Fue así que la invitación de
Infinit se adecuó perfectamente a la dupla de
juegos + estilo.
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La cita fue en
Casa Norton y una gran mesa con bloggers y periodistas digitales fue la encargada de probar todos los modelos disponibles de la nueva colección de la marca:
handmade. Haciendo énfasis en los oficios que requieren el uso de las manos,
Infinit fusiona creatividad y tendencia; y como el proceso de producción se realiza de manera artesanal, cada modelo de la colección de receta fue nombrado con diferentes oficios donde la dedicación es la que se destaca. La consigna fue vestir miradas con identidad y así nacen
The Artist,
L'Artisane,
The Tailor,
The Florist,
The Chef,
Leluthier,
Il Barbiere, entre otros.
El detalle que los diferencia no sólo es el diseño super original y las mezclas de colores sino que en las patillas tienen un pequeño dibujo que indica de qué modelo se trata.
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| The Chef y The Hairdresser. |
Como antes les decía, el hecho de vestir nuestros ojos con marcos originales va enlazado a la idea del juego y esa tarde con
Infinit nos dedicamos a ello: probamos varios anteojos, nos sacamos fotos, pusimos caras gomas y disfrutamos de ver cuál era el modelo que mejor nos quedaba. Difícil elección: uno es más lindo que el otro.
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¿Las fotos seguían? ¡Claro que sí! Nos fuimos del salón donde merendamos para pasar a otro donde nos esperaba un fotógrafo, varios carteles y muchos pero muchos pares de anteojos. Teníamos que elegir un modelo, un mensaje y pararnos frente a la cámara.
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| Fotógrafo listo. |
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| Gonzalo, compañero de aventuras. |
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| Un besito y una sonrisa: combo perfecto ♥ |
Dejamos
Casa Norton con la alegría instalada porque son pocos los eventos donde uno se relaja y se permite disfrutar.
Infinit lo logró y no sólo nos fuimos del lugar chochos de la vida (
qué retro mi frase!) sino que además nos llevamos a casa un par de anteojos. Luego de probar y probar quedé encantada con
The Hairdresser. ¿Seré la próxima Luisa Lane?
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| Desde el vestidor se ve a través de los ojos de Infinit. |
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Últimamente estoy fanatizada con los modelos
cat eye pero viendo la colección de
Infinit noto que hay un montón de otros estilos que quedan originales en nuestro rostro. ¿Ustedes con cuál se identifican más? ¿usan anteojos sin aumento?
Seleccioné cuatro modelos de
Infinit para que me digan cuál creen que les queda mejor.
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| ¿Cuál de estos sos vos? |
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♥ Feliz fin de semana a puro sol, sonrisas y alegría ☼